Algodón
Absorba la humedad lo antes posible y no deje que actúe durante demasiado tiempo. Incluso las fibras resistentes de algodón no deben empaparse innecesariamente.
Una alfombra de alta calidad puede acompañarle durante muchos años. Con un cuidado regular y adecuado a cada material, es posible conservar sus colores, el pelo y su aspecto natural durante mucho tiempo.
Esta guía le explica de forma clara qué cuidados son recomendables en el día a día, cómo actuar ante una mancha y cuándo una limpieza profesional es la opción más segura.
Actúe con rapidez, pero sin precipitarse. Lo más importante es absorber el líquido sin empujarlo más profundamente hacia el pelo ni extender innecesariamente la zona afectada.
Unas pocas reglas básicas aplicadas de forma constante suelen proteger mejor su alfombra en el día a día que los intentos frecuentes de limpieza intensiva.
Sin cepillo giratorio y, siempre que sea posible, en la dirección del pelo.
Absorber los líquidos recientes antes de que penetren en profundidad.
Secar las manchas con toques suaves sin extenderlas.
Probar primero el limpiador en una zona poco visible.
Encargar la limpieza profesional de alfombras delicadas o valiosas.
Con el tiempo, el polvo y las partículas finas de suciedad se depositan entre las fibras. Aspirar con regularidad y suavidad ayuda a proteger el pelo y la estructura sin someter la alfombra a un esfuerzo innecesario.
En estancias de uso normal suele ser suficiente aspirar una o dos veces por semana. Si hay mascotas o un uso más intenso, puede ser conveniente hacerlo con mayor frecuencia.
Absorba primero el líquido reciente con un paño limpio y absorbente. Después, seque la zona con toques suaves desde fuera hacia dentro para evitar que la mancha se extienda.
Los limpiadores domésticos agresivos pueden alterar de forma permanente los colores y las fibras. En alfombras de alta calidad, una primera intervención prudente suele ser la opción más segura.


Los muebles y el almacenamiento pueden dejar marcas visibles. Muchas marcas leves de presión o pliegues se recuperan con el tiempo si la alfombra permanece extendida y deja de estar sometida a presión.
Las mascotas llevan pelo, suciedad de la calle y, ocasionalmente, humedad al interior del hogar. Con un cuidado regular y una reacción rápida, también las alfombras de alta calidad pueden mantenerse en buen estado en el día a día familiar.
En la lana y, especialmente, en la seda, es importante actuar con rapidez y suavidad para evitar que los olores o las decoloraciones se vuelvan permanentes.
El material determina el grado de cuidado que requiere una alfombra. Las siguientes indicaciones ofrecen una primera orientación y permiten acceder directamente a cada apartado de nuestra guía de materiales.
Absorba la humedad lo antes posible y no deje que actúe durante demasiado tiempo. Incluso las fibras resistentes de algodón no deben empaparse innecesariamente.
Aspire suavemente con una boquilla lisa, evite frotar con fuerza y trate inicialmente las manchas únicamente con toques suaves.
Trate con cuidado su estructura natural y viva, y evite cepillos agresivos o productos de limpieza fuertes.
Aspire con regularidad, pero sin cepillo giratorio. En caso de suciedad intensa, es recomendable una limpieza profesional adecuada al material.
Trátela con especial cuidado. Deben evitarse los tratamientos intensivos de manchas, el exceso de humedad y los remedios caseros no probados.
En alfombras de alta calidad, delicadas o muy sucias, una limpieza profesional suele ser la opción más segura. Antes de proceder deben tenerse en cuenta el material, los colores, el tipo de fabricación y el estado de la alfombra.
La frecuencia adecuada de una limpieza profesional depende del material, el uso y el grado de suciedad. Lo decisivo es el estado real de la alfombra.
Muchos daños permanentes no los provoca la propia mancha, sino un tratamiento demasiado agresivo o inadecuado.
Respuestas breves a preguntas habituales sobre el cuidado diario, las manchas, los materiales y la limpieza profesional.
En zonas de uso normal suele ser suficiente aspirar una o dos veces por semana. Si hay mascotas o un uso más intenso, puede ser conveniente hacerlo con mayor frecuencia.
La opción más suave es una boquilla lisa sin cepillo giratorio. Aspire, siempre que sea posible, en la dirección del pelo y evite ejercer demasiada presión.
Absorba el líquido inmediatamente con un paño limpio y seque con toques suaves desde fuera hacia dentro. Deben evitarse tanto el frotado como los productos de limpieza agresivos.
En alfombras de alta calidad, sensibles al color o anudadas a mano, no conviene aplicar remedios caseros no probados de forma general. Los materiales y los tintes pueden reaccionar de manera diferente.
Desplace ligeramente los muebles, utilice protectores de fieltro y gire la alfombra de vez en cuando. Las marcas de presión leves pueden recuperarse gradualmente con el tiempo.
No tire del hilo. Una fibra que sobresalga puede recortarse cuidadosamente al ras de la superficie.
Sí. Aspirar con regularidad y actuar rápidamente ante la humedad o la suciedad ayuda a mantener en buen estado incluso las alfombras de alta calidad en hogares con mascotas.
La zona debe estar bien ventilada y poder secarse por completo. Deben evitarse el calor intenso directo y enrollar la alfombra mientras aún está húmeda.
Girar la alfombra de vez en cuando ayuda a repartir de forma más uniforme las zonas de paso, la exposición al sol y el desgaste desigual. La frecuencia adecuada depende de cada estancia.
Sobre todo en materiales delicados, suciedad intensa, olores o cuando no pueda determinarse con seguridad cuál es el tratamiento adecuado.
Antes de tratar una alfombra delicada con un producto inadecuado, puede enviarnos fotografías de la zona afectada junto con algunos datos sobre la alfombra. Nuestro equipo le ayudará con una primera valoración y le explicará con claridad cuál es la forma de proceder más adecuada.